jueves, 30 de agosto de 2018

¿COMO PUEDO APRENDER A DIALOGAR?

SANA CONVIVENCIA ESCOLAR

Aprender a dialogar requiere, ante todo, aprender antes a respetar las opiniones ajenas. Es algo tan esencial para la convivencia humana, que este aprendizaje extremadamente importante, en cualquier sociedad, corresponde a las primeras etapas de la vida, es decir, incumbe a la educación del niño y del adolescente. Y en nuestro país, no se ha enseñado, en esas etapas, el verdadero respeto a toda persona y a sus opiniones, sino solo el respeto de los menores a los mayores (propio de una sociedad autocrática), pero con un fallo grave, sin el ejemplo por delante, y eso es una semilla frustrada, que no da fruto. Ese respeto —base de todo diálogo— si no se aprende a su debido tiempo, es más difícil aprenderlo después, ya que de adulto requiere una voluntad y un esfuerzo mayores, a la vez que es preciso enfrentarse a los hábitos derivados de esa falta de aprendizaje, como son el autoritarismo y el dogmatismo, y todo lo que se refiere a lo puramente personal (egocentrismo, codicia, ambición, etc.), hábitos y defectos que impiden el desarrollo y el crecimiento, en el ser humano, de la personalidad integrada, o sea, equilibrada y sana.
Probablemente sean ésas las causas de que, en este país nuestro, haya tantos adultos autoritarios y dogmáticos, prepotentes y «sabelotodo» (y en especial en el mundo de la vieja y trasnochada política), que no están acostumbrados al respeto de las opiniones ajenas y al diálogo consecuente.
De ahí el lamentable espectáculo en tantos debates en los medios, que uno no tiene más remedio que abandonar a veces, si desea ponerse a salvo de la furia y los ataques bajos y villanos de personas violentas e indignas de ser invitadas a una plató público, al no haber aprendido aún los modales más elementales de respeto y tolerancia.
Aprender a dialogar es también aprender a comunicar y compartir, dos necesidades de todo ser humano para poder realizarse como tal, para evitar el aislamiento que tanto nos intimida y poder establecer unas relaciones cordiales entre todas las capas sociales, indicativo de una sociedad mentalmente sana y avanzada. El diálogo (esa forma de comunicación que popularizó Platón y tan adecuada para la exposición y el contraste de las ideas) se manifiesta como una necesidad para el desarrollo y la supervivencia, en el nuevo mundo de las comunicaciones, no solo a nivel nacional sino también intercultural. Por eso, dice el escritor Carlos Fuentes que las culturas perecen en el aislamiento y prosperan en la comunicación. Sin diálogo y comunicación no hay desarrollo y futuro, nos aniquilamos y perecemos; donde no hay comunicación y diálogo, uno se atrofia, al carecer del aire fresco para respirar (para vivir), y termina uno corrompiéndose, en todos los sentidos.
El diálogo aparece, así, en las personas y en los pueblos que han alcanzado ese equilibrio y ese control de la personalidad, que les caracteriza por su sensatez, honestidad y, en especial, por un talante específico, que denominamos precisamente dialogante, es decir, abierto, respetuoso y responsable, tolerante y comprensivo. Hemos de admitir, por su evidencia, que nada falta más que ese necesario talante dialogante, en los ambientes de la vieja política, viciada tanto por la falta de ese aprendizaje en su educación, como por la permanencia en el poder (lo que siempre tiende al dogmatismo, cuando no a la corrupción).
Y así nos encontramos en la España del pasado 24 de mayo, una de las fechas señaladas de nuestra historia reciente. Ese día, multitud de ciudadanos, como no había ocurrido hasta ahora, en la actual democracia, hicieron patente la necesidad de una regeneración de la rancia y anacrónica política española, mediante la aparición de nuevos partidos, dirigidos por ciudadanos jóvenes en su gran mayoría, y con ese talante específico, propicio al diálogo y al respeto de las opiniones ajenas. Partidos que traen aire fresco y nuevas ideas sobre una forma diferente de gobernar, con el fin de construir una sociedad más abierta y moderna, caracterizada precisamente por el diálogo, el respeto y la tolerancia. Tres palabras cuyo contenido no ha logrado asimilar aún nuestra sociedad española, debido al lastre de siglos, sobre todo en el ámbito de la política. Creo que, en estos comienzos de siglo y de milenio, con unas jóvenes generaciones más cultivadas y preparadas para la participación ciudadana en la nueva política, es el momento de desprenderse de ese pasado autoritario y dogmático, que no comparten ya las nuevas generaciones. Ellas han asimilado —en su gran mayoría y pese a la deficiente educación recibida de los adultos— la necesidad de ese diálogo, respeto y tolerancia, para una convivencia social, justa y pacífica.

Pero quedan aún las viejas generaciones conservadoras que, debido a un pasado arduo y difícil, sufren una carencia de conocimientos, lo cual suscita siempre miedos a los cambios, que la propia vida exige, por otra parte; generaciones que suelen ser la cantera de la que se sirve la vieja política conservadora y reaccionaria, a la que felizmente le queda cada vez menos campo donde hacer uso de su demagogia y su falacia, causa siempre de las mayores injusticias y desigualdades sociales. Por eso, en su irremediable decadencia, los reaccionarios no comprenden el diálogo más que con ellos, no entre los demás, ni pueden evitar el uso de sus viejas armas demagógicas y falaces (muy divertidas, por cierto, para las jóvenes generaciones), como «¡ojo!, que viene el coco, que vienen los radicales». ¡Cuánta falsedad y malevolencia hay en esas palabras y cuán poco espíritu de diálogo! Pero felizmente esas nuevas generaciones de jóvenes no son ya sujetos de engaños, se ríen de esas monsergas e insolencias, como ocurrió ese feliz día del 24 de mayo.
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¿COMO SE PUEDEN ABORDAR LOS PROBLEMAS DE SANA CONVIVENCIA ESCOLAR?

SANA CONVIVENCIA ESCOLAR


La convivencia escolar es un tema que preocupa a docentes, centros educativos, alumnado, familias, sociedad en general y desde hace cierto tiempo, los medios de comunicación hacen especial énfasis en esta cuestión, sobre todo dando relevancia a los casos más graves de acoso escolar y mostrando las situaciones más conflictivas.

Educaweb.com, como medio especializado, no puede mantenerse ajeno al interés que provoca el tema y por eso, ha dedicado el último monográfico de 2007 a la Convivencia en las aulas.

Con el reportaje que sigue a continuación queremos mostrar brevemente las ideas básicas y las principales propuestas que existen relacionadas con la convivencia en las aulas.

Convivencia y conflictos

La convivencia es un elemento fundamental en el proceso de aprendizaje. En primer lugar, porque supone hablar del entorno social, cultural y afectivo en el que vivimos y en segundo lugar, porque aprender a convivir es fundamental para el desarrollo individual y social de cada persona.

Desde hace un tiempo, la convivencia escolar es un tema de moda. El hecho que los medios de comunicación se hagan eco de los casos más extremos de violencia en las aulas ha propiciado una mayor sensibilidad de la sociedad y las instituciones hacia la situación de la convivencia escolar. Pero, el principal problema es que también han contribuido a magnificar situaciones y que han presentado como habituales conflictos ocasionales.

Aunque los expertos coinciden en señalar que no existe más violencia escolar que hace 10 años, sí se puede afirmar que se han incrementado los casos de indisciplina y falta de respeto al personal del centro y según parece, los casos de acoso pueden convertirse en conductas agresivas con más facilidad que hace un tiempo.

¿A qué se deben los problemas de convivencia en las aulas? Los expertos coinciden en afirmar que el clima que se observa en las aulas es un reflejo de la sociedad. Tal y como dice Jesús Sanz en su artículoen una sociedad donde las relaciones interpersonales se resuelven, muchas veces, con disputas, insultos, descalificaciones o la ignorancia del otro, ¿podemos delimitar en compartimentos estancos los tipos de violencia? Violencia de género, violencia escolar, violencia frente al diferente,? Violencia de los medios de comunicación, violencia en la familia, violencia entre políticos, entre profesores, entre compañeros de trabajo, mobbing,? Parece como si todo lo resolviéramos de forma violenta.

Así pues, según palabras de Mª Jesús García y Mª Candelaria Luquelas acciones para mejorar la convivencia en las aulas deben se afrontadas desde una concepción global y multidisciplinar, integrando todos los factores y elementos que convergen en el acto educativo.

Concepto de acoso escolar

Antes de profundizar en las propuestas para educar en la convivencia, queremos hacer mención a un concepto que preocupa especialmente a las familias, alumnado, profesorado, instituciones y opinión pública: el acoso escolar.

Las investigaciones sobre abuso y malos tratos entre compañeros/as no son homogéneas, pero en general coinciden que la situación de maltrato no es un hecho anecdótico, sino un fenómeno común que afecta a un gran número de escolares repartidos en el rol de víctima, agresor y espectador de la violencia.

Las formas más comunes de maltrato entre iguales son la verbal (insultos, motes, ridiculizaciones, etc.); el físico (provocar peleas, golpear, etc.) y el maltrato social (aislamiento, rechazo, marginación, etc.). A estas modalidades se le suman conceptos como el Ciberacoso, que consiste en una utilización de las TIC con finalidad de agredir o acosar (grabar y distribuir imágenes a través de móvil; acoso en foros, chats o Blogs; etc.)

En cuanto a las situaciones de violencia hacia el profesorado y personal de un centro educativo, diversos informes destacan que las principales dificultades a las que debe hacer frente el profesorado son las dificultades para impartir clase (disrupción); los insultos por parte del alumnado e incluso amenazas y agresiones.

Por último, tal y como expone J.A. Planas en su artículo, toda la Comunicad educativa está de acuerdo que es necesario mejorar le clima de la convivencia en el aula para prevenir estos posibles casos de acoso o bullying.

Educar para la convivencia

Si tenemos en cuenta todo lo que se ha dicho en los puntos anteriores, sólo nos cabe concluir ¿de qué forma se puede mejorar la convivencia escolar? ¿Cómo se educa para la convivencia?

En primer lugar, los expertos coinciden que la mejora de la convivencia escolar empieza por la responsabilidad compartidade todos los miembros de la comunidad educativa, implicados directa o indirectamente en la educación: familia, profesorado, instituciones, agentes sociales, etc. Resulta evidente que evitar la violencia y fomentar la convivencia requiere el respaldo y la colaboración de la familia y de las instituciones.

Otro aspecto relevante es la necesidad que las acciones preventivas superen las acciones punitivas en caso de acoso escolar, conflictos o disrupción en el aula. Las acciones correctivas no son suficientes por sí mismas si no se acompañan de acciones formativas.

La educación para la convivencia requiere un planteamiento continuo que tenga en cuenta las múltiples variables. Un proyecto que abarque todos los aspectos de la convivencia exige fomentar la información, la participación, la comunicación y la colaboración.

La convivencia debe convertirse en un proyecto intrínseco del centro. Por esta razón, los expertos recomiendan que el planteamiento general de la Educación para la Convivencia ha de estar recogido en el Proyecto Educativo del Centro.

La educación para la convivencia debe iniciarse desde las primeras etapas (infantil y primaria). Si se fomenta la construcción diaria de la responsabilidad, mediante la implicación, la complicidad y la confianza del alumnado, se consigue una pauta educativa imprescindible para la educación para la convivencia.

Las herramientas más eficaces para la resolución de conflictos son la mediación y el diálogo. De la misma forma, el tipo de metodología que utilice el profesor puede fomentar la convivencia y reducir la agresividad (por ejemplo, el trabajo cooperativo).

Las Comunidades Autónomas y el Gobierno elaboran planes de convivencia que cada centro puede adaptar a sus necesidades. A partir de aquí, las medidas concretas que se aplican a cada centro surgen de la experiencia con profesores, alumnos y agentes sociales.

Finalmente, la educación para la convivencia pasa por crear personas que sean capaces de escucharse y respetarse mutuamente, sin recurrir a la violencia, por eso hay que educar a los jóvenes de forma simultánea en el campo cognitivo, emocional y moral.
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¿COMO PUEDO FOMENTAR LA SANA CONVIVENCIA ESCOLAR?

SANA CONVIVENCIA ESCOLAR

1)  Lo primero es “evaluar lo que tenemos hasta ahora con respecto a prevención y promoción de sana convivencia y analizar nuestras actividades y acciones diarias de manera que permitan la reflexión de los alumnos. Más allá de generar una buena convivencia se busca promover relaciones de buen trato y que detrás de ello estemos enseñando para la vida.
Nuestros diálogos deben ser desde una mirada formativa. Esto se logra a través de preguntas abiertas: ¿Cuéntame qué pasó? ¿Qué podrías haber hecho para resolverlo? ¿A ti te gustaría que te dijeran eso? ¿Cómo te sentirías si…?
2) Tenemos que establecer límites muy claros alineados con nuestro reglamento de convivencia en donde no seremos tolerante al mal trato y cualquier manifestación de éste. Esto significa que desde el quehacer diario en la sala de clases hasta el comportamiento fuera de esta, no dejaremos de abordar cualquier situación en que se falte el respeto a otro y mostraremos en todo momento que somos una comunidad a educativa que se relaciona diferente y promueve esta manera positiva de relacionarse.
3) Es importante enseñar a ser “comunidades de curso” que tienen como meta en común el aprendizaje y la manera o vía de llegar éste es a través del buen trato. Se forman acuerdos que se deciden en conjunto y de manera democrática con los cursos. Esto implica que el profesor también es parte importante en la promoción.
4) Promover actividades en que se sociabilice la importancia del buen trato, que los profesores trabajen en el horario de orientación actividades que promuevan el desarrollo de habilidades sociales, capacidad de comunicarse asertivamente, manera adecuadas de resolver los conflictos, etc.
5) Por último y muy importante es que toda la comunidad educativa (alumnos, profesores, familias, asistentes de la educación, todos.) trabaje en conjunto por promover prácticas de buen tratado y maneras de relacionarse adecuadamente.
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¿QUIENES PARTICIPAN EN LA SANA CONVIVENCIA ESCOLAR?

sana convivencia escolar





La convivencia es la capacidad de las personas de vivir con otras (con-vivir) en un marco de respeto mutuo y solidaridad recíproca; implica el reconocimiento y respeto por la diversidad, la capacidad de las personas de entenderse, de valorar y aceptar las diferencias; los puntos de vista de otro y de otros. En ella participan tanto maestros como alumnos los cuales son los principales.
La convivencia es un aprendizaje: se enseña y se aprende a convivir. Por ello, la convivencia escolar es la particular relación que se produce en el espacio escolar entre los diversos integrantes de la comunidad educativa: estudiantes, docentes, directivos, asistentes de la educación, padres, madres y apoderados, sostenedores.
   
En el espacio escolar, la convivencia se enseña, se aprende y se refleja en los diversos espacios formativos (en el aula, en los talleres, las salidas a terreno, los patios, los actos ceremoniales, la biblioteca), los instrumentos de gestión (el PEI, los reglamentos de convivencia, los Planes de Mejoramiento Educativo), y en los espacios de participación (Consejo Escolar, CCPP, CCAA, Consejo de Profesores/as, reuniones de apoderados/as), por lo que es de responsabilidad de toda la comunidad educativa.

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